Después del grito la luz.Luz intensa envuelta en oscuridad. Las personas con las que me encuentro por la calle, caminan con calma y armonía. No chillan ni gesticulan. En el super todo esta bien colocado y encuentro los productos de la lista enseguida, no hay colas, las cajeras son amables y me ayudan con las bolsas. Hasta me pareció ver a mi madre entre las clientas y es raro por que murió hace mas de diez años.Camino hacia mi casa. Las bolsas no me pesan, seguro que me he olvidado algo: o las Coca-Colas o el azúcar o el vino; ya ya estoy oyendo la regañina de mi mujer: -¡ Tienes que ir al taller de memoria de la escuela popular de Oporto ¡.Como si la oyera, Y no se porque lo dice, ahora mismo estoy recordando toda mi vida: las ultimas vacaciones en la playa, el nacimiento de mi hija y antes el de mi hijo, mi boda, el instituto, la escuela, el olor a pan recién hecho en la panadería de mi padre....la luz se apaga.
El médico salió por la puerta del quirófano de urgencias y el grupo de personas que estaban en el rincón de la sala se giró con ansiedad hacia él. Se dirigió a la mujer que abrazada por sus hijos lloraba.Puso todo el cariño en sus palabras, sabiendo el daño que la causaría: -Lo siento señora. He hecho todo lo posible por salvar la vida de su marido, pero las ruedas del coche aplastaron sus órganos vitales y la muerte le llegó casi de inmediato.
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