LA CARICIA DEL DESTINO
Quizá el nombre de Rosalind Franklin no te diga nada, pero es un icono
del movimiento feminista.
Nació en Londres el 1920. Su padre, de
ascendencia judía, era un destacado banquero. Recibió una esmerada educación y
en contra de los deseos de su familia se graduó en física y química, comenzando
a trabajar en un laboratorio de investigación sobre cristalografía y rayos X y
a pesar del ninguneo de sus colegas masculinos, por su prodigiosa inteligencia
y capacidad de trabajo se adelantó a estos en la solución del enigma más
buscada de ese momento: la estructura del ADN. En febrero de 1953 podemos leer
en su cuaderno: ”la molécula de ADN
está formado por una estructura helicoidal de dos o más cadenas” y en sus cajones tenía "imágenes por difracción de
rayos X de dicho ADN"
En
mayo 1953 James Watson y Francis Crick investigadores del Laboratorio de
Cavendish publicaron el descubrimiento de la estructura físico-
química de la doble hélice de la molécula
del ADN. Un hito en la ciencia biológica, que asombro al mundo porque
descifraba el libro de la vida. Casualidad, coincidencia: No: Un colaborador de
Rosalind, Maurice Wilkins mostro a Watson y Crick la fotografía de la doble hélice
sustraída de sus cajones. En 1963 Watson y Crick recibieron el Premio Nobel por
tal descubrimiento .En el podio faltaba Rosalind Franklin. La nula generosidad
de los premiados, su enfermedad y su
prematura muerte a los 37 años del cáncer adquirido quizá por sus excesivas
exposiciones a la radiación, la privó del reconocimiento mundial.
Pero el destino reservó una contundente
caricia póstuma a Rosalind: En 2014, Watson, demente y senil, por unas
desafortunadas declaraciones racistas, sufrió la repulsa social y la perdida de
sus cargos académicos, viéndose obligado a subastar su preciada medalla para
salir del oscuro tunel económico .Unos años antes los herederos de Crick, por
motivos no bien aclarados hicieron mismo con la suya.
