jueves, 27 de marzo de 2008
CARTAS
No es normal que dos personas que no se conocen entre si, esperen con ansiedad la llegada de la misma carta. Soy funcionario de prisiones y entre otras cosas inspecciono las cartas que envían a los reclusos condenados por delitos graves. Uno de ellos, asesino y violador, cuyo caso conmocionó a la opinión pública en la década pasada, recibe todas las semanas una carta de su hijo que yo no puedo dejar de leer por los sentimientos tan penetrantes que me produce su lectura. Con sencillez y rezumando amor en cada una de las frases, le ha relatado sus idas y venidas por el instituto, las correrías con los compañeros, sus días en la universidad. Me emocioné el día de su graduación, recorrí con él docenas de empresas buscando trabajo, presentando proyectos, y como él no dormía cuando algún ejecutivo incompetente los rechazaba. Y también alcancé a estremecerme ante la belleza de la muchacha que se cruzaba con el todos los días y le dedicaba una sonrisa. Pero de repente la correspondencia se ha cortado. Han pasado dos semanas y decido viajar al lugar que indica el remite de las cartas, una ciudad lejos de todo. El tren y un autobús me llevan enfrente de la casa donde salían las cartas que me emocionaban. Entro en un bar donde un hablador camarero me comenta que aún recuerdan el horrendo crimen, pero que asesino no tenia hijos. Aturdido por la revelación regreso a mi ciudad con una sospecha turbadora que se va acrecentando en mi alma a medida que me acerco a casa. En mi domicilio encuentro una carta del abogado de mi exmujer. Ella me pide perdón por no haberme permitido ver ni hablar con mi hijo desde que nos separamos . Ya no tiene remedio.Ha muerto hace diez días en un accidente.
lunes, 10 de marzo de 2008
VIOLENCIA
Sr. Juez:
Cuando lea esta carta mi cuerpo colgará con una cuerda alrededor del cuello de una viga de mi casa y mi alma estará en el Infierno. He matado a mi mujer porque soy un ser violento. Ella no solo lo sabía, si no que desde nuestro primer encuentro premió mi comportamiento como sólo un mujer sabe hacerlo. Se la arrebaté a hostias a su primer novio. Mis golpes en la mesa y mi actitud desafiánte nos garantizaban la mejor atención en los bares que frecuentábamos, y la gustaba ; y no le digo nada de la seguridad con que se adentraba en los mas sórdidos tugurios colgada de mi brazo: había visto varias veces rodar por los suelos con la cara ensangrentada a quien se atrevía a mirarla. Después de cinco años juntos ¿ porque han empezado las discusiones y reproches mutuos? Por no tener hijos, por sus nuevas amigas, acaso por la intolerancia de nueva conversa al feminismo. No entraré en los detalles de su muerte, los forenses, cuando examinen su cuerpo , se los revelaran, pero si le diré, ya que eso no lo podrán ver, que en ese momento me di cuenta que no la había querido nunca, que soy un producto de la naturaleza fuera de tiempo y lugar. ¿Por qué no siguió con el timorato de su novio? Seguramente el nunca la habría matado aunque yo si estaría de todas formas con un pié en el Infierno.
XXX
Sr. Juez:
Cuando lea esta carta mi cuerpo colgará con una cuerda alrededor del cuello de una viga de mi casa y mi alma estará en el Infierno. He matado a mi mujer porque soy un ser violento. Ella no solo lo sabía, si no que desde nuestro primer encuentro premió mi comportamiento como sólo un mujer sabe hacerlo. Se la arrebaté a hostias a su primer novio. Mis golpes en la mesa y mi actitud desafiánte nos garantizaban la mejor atención en los bares que frecuentábamos, y la gustaba ; y no le digo nada de la seguridad con que se adentraba en los mas sórdidos tugurios colgada de mi brazo: había visto varias veces rodar por los suelos con la cara ensangrentada a quien se atrevía a mirarla. Después de cinco años juntos ¿ porque han empezado las discusiones y reproches mutuos? Por no tener hijos, por sus nuevas amigas, acaso por la intolerancia de nueva conversa al feminismo. No entraré en los detalles de su muerte, los forenses, cuando examinen su cuerpo , se los revelaran, pero si le diré, ya que eso no lo podrán ver, que en ese momento me di cuenta que no la había querido nunca, que soy un producto de la naturaleza fuera de tiempo y lugar. ¿Por qué no siguió con el timorato de su novio? Seguramente el nunca la habría matado aunque yo si estaría de todas formas con un pié en el Infierno.
XXX
lunes, 3 de marzo de 2008
LUZ
Después del grito la luz.Luz intensa envuelta en oscuridad. Las personas con las que me encuentro por la calle, caminan con calma y armonía. No chillan ni gesticulan. En el super todo esta bien colocado y encuentro los productos de la lista enseguida, no hay colas, las cajeras son amables y me ayudan con las bolsas. Hasta me pareció ver a mi madre entre las clientas y es raro por que murió hace mas de diez años.Camino hacia mi casa. Las bolsas no me pesan, seguro que me he olvidado algo: o las Coca-Colas o el azúcar o el vino; ya ya estoy oyendo la regañina de mi mujer: -¡ Tienes que ir al taller de memoria de la escuela popular de Oporto ¡.Como si la oyera, Y no se porque lo dice, ahora mismo estoy recordando toda mi vida: las ultimas vacaciones en la playa, el nacimiento de mi hija y antes el de mi hijo, mi boda, el instituto, la escuela, el olor a pan recién hecho en la panadería de mi padre....la luz se apaga.
El médico salió por la puerta del quirófano de urgencias y el grupo de personas que estaban en el rincón de la sala se giró con ansiedad hacia él. Se dirigió a la mujer que abrazada por sus hijos lloraba.Puso todo el cariño en sus palabras, sabiendo el daño que la causaría: -Lo siento señora. He hecho todo lo posible por salvar la vida de su marido, pero las ruedas del coche aplastaron sus órganos vitales y la muerte le llegó casi de inmediato.
El médico salió por la puerta del quirófano de urgencias y el grupo de personas que estaban en el rincón de la sala se giró con ansiedad hacia él. Se dirigió a la mujer que abrazada por sus hijos lloraba.Puso todo el cariño en sus palabras, sabiendo el daño que la causaría: -Lo siento señora. He hecho todo lo posible por salvar la vida de su marido, pero las ruedas del coche aplastaron sus órganos vitales y la muerte le llegó casi de inmediato.
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