miércoles, 27 de febrero de 2008

EXPIACIÓN

Estimado Secretario General y amigo:

Cuando decidiste que encabezara la lista electoral por esta circunscripción, sin saberlo, firmaste mi sentencia de muerte. La política para mi ha sido como un sacerdocio laico y entre las obligaciones del sacerdote, la obediencia y la entrega deben ser totales , aunque supongan la muerte.
Hemos luchado codo con codo en asambleas, mítines y en el parlamento contra la oposición porque no queremos que vuelvan los años de la opresión y la barbarie que tenemos en la retina de nuestra infancia, pero que se cebó especialmente en la vida de nuestros padres. Como aquí nací y pasé mi infancia, pensaste que mi prestigio atraería los votos de los indecisos, pero han sido unas viejas fotos de mi padre, con el uniforme y los galones del infame cuerpo represor que envileció la condición humana, la que nos dará la mayoría. Mi abuelo fue hábil ocultándolas junto a las escasas cartas que se intercambiaron, pero la curiosidad ante un desván repleto de recuerdos es grande y las noches largas. Ahora se que murió oculto en Brasil y no en un accidente como me dijo, cuando iba a atender a un paciente.
Mañana, por el bien del partido, condena enérgicamente el atentado cometido por los enemigos de la libertad, que han puesto fin a la vida del mas conprometido e integro de nuestros ciudadanos. Nadie sabrá que adquirí ciertos conocimientos sobre bombas lapa por mi paso por la Jefatura de Lucha Antiterrorista y que solo tuve que arrancar el coche.
Adios.

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