LA ENTREGA
W. observaba con la mirada perdida la pantalla del ordenador, y de todas las palabras del e-mail ,traidor, era la que más se le clavaba en sus entrañas paralizando sus músculos y embotando su mente. Había sido duro con sus compañeros en el comité por la mañana, pero ¡que ostias! no los reconocía. Discutían sobre la posibilidad de un cambio de rumbo en sus acciones. Las últimas les habían alejado de sus bases naturales, les recordó al imbécil que puso la última bomba y no aviso a tiempo y el autobús escolar ¡paf! ... Propuso unas acciones mas directas a la cabeza del Estado para demostrar que estamos y vamos a por todas, enfrentarnos a ellos. Se rajaron. Triunfo la continuidad : golpear, huir, esconderse. Para colmo les recordó que caemos como ratas, que tenemos infiltrados y soplones .Volvió a leer el e-mail y maldijo porque no tuvieron huevos de decírselo a la cara eso de que su vida no vale una bala y que mire para atrás cuando salga de casa. No os voy a dar ese gusto, masculló.
Borro el e-mail, consultó paginas de los diarios nacionales y anotó en su cabeza un lugar y un hora. Formateo el disco duro y destruyó algunos CDs . Se vistió con esmero y salió a la calle. No miro atrás. Llegó andando al lugar en el que el Presidente daba una conferencia sobre lo de siempre y esperó entre los periodistas su salida tumultuosa también como siempre. Cuando el Presidente se disponía a responder a la primera pregunta con un pié ya dentro del coche, con calma W se llevó la mano atrás del cinto donde tenia la pistola !quieto! grito el guardaespaldas con su pistola ya desenfundada apuntándole a la cabeza .W siguió con su movimiento y cuando la suya brillaba a la altura del pecho del presidente, un disparo le de tumbó de bruces . El policía miro a su compañero después de percatarse de la muerte de W. y le murmuró que cada vez los terroristas son mas inexpertos y mas lentos. Parecía una entrega.
miércoles, 10 de junio de 2009
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