domingo, 13 de mayo de 2018



 LA CARICIA DEL DESTINO
   Quizá el nombre de Rosalind  Franklin no te diga nada, pero es un icono del movimiento feminista.
   Nació en Londres el 1920. Su padre, de ascendencia judía, era un destacado banquero. Recibió una esmerada educación y en contra de los deseos de su familia se graduó en física y química, comenzando a trabajar en un laboratorio de investigación sobre cristalografía y rayos X y a pesar del ninguneo de sus colegas masculinos, por su prodigiosa inteligencia y capacidad de trabajo se adelantó a estos en la solución del enigma más buscada de ese momento: la estructura del ADN. En febrero de 1953 podemos leer en su cuaderno:  la molécula de ADN está formado por una estructura helicoidal de dos o más cadenas”  y en sus cajones  tenía "imágenes por difracción de rayos X de dicho ADN"
    En mayo 1953 James Watson y Francis Crick investigadores del Laboratorio de Cavendish publicaron el descubrimiento de la estructura físico- química de la doble hélice de la molécula  del ADN. Un hito en la ciencia biológica, que asombro al mundo porque descifraba el libro de la vida. Casualidad, coincidencia: No: Un colaborador de Rosalind, Maurice Wilkins mostro a Watson y Crick la fotografía de la doble hélice sustraída de sus cajones. En 1963 Watson y Crick recibieron el Premio Nobel por tal descubrimiento .En el podio faltaba Rosalind Franklin. La nula generosidad de los premiados, su enfermedad  y su prematura muerte a los 37 años del cáncer adquirido quizá por sus excesivas exposiciones a la radiación, la privó del reconocimiento mundial.
Pero el destino reservó una contundente caricia póstuma a Rosalind: En 2014, Watson, demente y senil, por unas desafortunadas declaraciones racistas, sufrió la repulsa social y la perdida de sus cargos académicos, viéndose obligado a subastar su preciada medalla para salir del oscuro tunel económico .Unos años antes los herederos de Crick, por motivos no bien aclarados hicieron mismo con la suya.


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